Paine Grande
- 13 jun
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Actualizado: 6 jul
Una de las cumbres más míticas de la Patagonia, alcanzada solo seis veces en la historia.
(Por Vicente Urzúa).

El Cerro Paine Grande tiene 3.050 metros de altura y es la cumbre más alta del Parque Nacional Torres del Paine. Desde su primer ascenso en 1957, solo cinco expediciones habían logrado llegar a su cima. El 31 de mayo de 2026, tres montañistas de Puerto Natales se convirtieron en la sexta. Este es el relato de Vicente Urzúa.
La deuda pendiente
La idea de subir el Paine Grande no nació en 2026. Vicente cargaba ese objetivo desde hace mucho tiempo, pero fue un intento anterior el que lo transformó en obsesión. Hace un año y medio, junto a sus amigos Felipe Aguilera y Franco Rojas — también trabajadores del Parque Torres del Paine — llegaron a estar a solo 15 metros de la cumbre. Quince metros. El último obstáculo era un hongo de nieve poco cohesionado que requería alitas en el piolet, pala y estacas suficientes para progresar. No tenían el equipo necesario. Además, el esfuerzo acumulado los había dejado severamente deshidratados. Tuvieron que darse vuelta.
"Las ganas de volver estaban presentes siempre", dice Vicente.

La preparación
Este último intento no fue improvisado. Desde mediados de mayo el equipo ya estaba organizando la logística. Una semana antes del ascenso principal, Vicente y Ángel subieron a la Cumbre Bariloche para dejar parte del equipo en el plateau y alivianar la carga del ascenso definitivo. Las condiciones exigieron entrar de madrugada al plateau y salir temprano, antes de que la alta isoterma hiciera subir demasiado las temperaturas. Aun así, pudieron observar las condiciones de la ruta — especialmente el paso mixto que, como descubrirían después, cambiaría radicalmente con la gran nevada que les tocaría en el intento principal.
La meteorología fue el factor decisivo. El 31 de mayo aparecía como la única ventana perfecta. Desde el principio, esa fue la fecha objetivo.
Día 1 — El inicio
La travesía comenzó en el sector Carretas, al interior del Parque Nacional Torres del Paine. Once kilómetros de caminata plana hasta el refugio de Paine Grande, con las mochilas cargadas para seis días de expedición. Los acompañó hasta el refugio su amigo Agustín — conocido en redes como @energia_indomita_spa — quien llevó parte de la comida del primer día para que pudieran alimentarse bien antes de lo que venía.
El día 1 fue el más suave de los seis.
Día 2 — La nevada
El plan contemplaba una breve nevada esa noche. Lo que llegó fue un poco más de lo pronosticado. El equipo se quedó en el campamento, comió bien y durmió temprano. La prioridad era llegar al día siguiente con energía máxima para subir al plateau.

Día 3 — El ascenso al campo alto
Salieron al mediodía. El ascenso al plateau fue luchado desde el inicio — mucha nieve acumulada, abriendo huella constantemente, llegando mojados a cada sección. Los pasos finales de escalada mixta, que en condiciones normales son técnicos pero manejables, estaban cubiertos de nieve fresca lo que los hizo más exigentes de lo habitual.
Al llegar a los 2.260 metros instalaron el campo alto. Tuvieron que palear abundante nieve para armar la carpa. La suerte estuvo de su lado en un aspecto fundamental: no había viento. En la Patagonia, eso lo cambia todo. Esa noche, el cielo despejó antes de lo pronosticado — a las 9pm pudieron ver por fin, con claridad, su objetivo: la cumbre principal del Paine Grande.

Día 4 — La cumbre
Fue el día de máxima concentración y máxima emoción. Todo fluyó. El equipo funcionó como una unidad — cada uno aportando su garra en los momentos que importaban. El ascenso fue más rápido de lo esperado.
Desde el campo alto hasta la cumbre y de regreso tardaron 17 horas de carpa a carpa.
La ruta técnica comienza desde el anfiteatro, donde se accede por un gran canalón de 700 metros. Los últimos 100 metros de ese canalón son los más exigentes — escalada mixta con hielo, nieve y roca, con dificultad hasta M3. Desde ahí se progresa hacia los largos finales de cumbre.
Los dos últimos largos son de 60 metros a 90 grados de verticalidad. Y al final, el obstáculo que ya conocía Vicente desde el intento anterior: el túnel de nieve. Un hongo de nieve poco cohesionado en el largo final, el último desafío antes de la cima. Esta vez llegaron preparados — pala, alitas en los piolets — y trabajaron la nieve inestable para poder entrar y progresar metro a metro.
La ruta la abrieron entre los tres. Ángel abrió cuatro largos, Vicente dos, Maximiliano uno. Se turnaban para asegurar: quien acababa de abrir un largo descansaba mientras el siguiente progresaba.

La cumbre
"Un asombro y tranquilidad inexplicable."
Desde los 3.050 metros vieron las Torres del Paine, la Fortaleza, el Almirante Nieto, el Balmaceda, el Valle Olguín, todas las cumbres del Valle del Francés cubiertas de nieve, y la inmensidad del Campo de Hielo Sur extendiéndose hacia el sur. El sol se escondía en el horizonte al momento exacto de llegar. Fue único y memorable para los tres.
Estuvieron 15 minutos en la cumbre.
La celebración fue breve — desde el momento en que tocaron la cima, la concentración ya estaba puesta en bajar antes de perder la luz.
No fue casualidad que ese día fuera el 31 de mayo. Desde el principio apuntaron a esa fecha porque la meteorología la marcaba como perfecta. Solo después dimensionaron el regalo: ese día Puerto Natales celebraba su aniversario número 115. La ciudad que los vio crecer recibió su homenaje desde la cumbre más alta del parque.
Día 5 — El descenso más tenso
Bajar fue más difícil que subir. Mientras descendían del plateau vieron cómo se cortaban placas de nieve en las terrazas. El viento había acumulado nieve ventada durante la noche y el estado del manto era inestable. Al llegar al inicio del canalón, Ángel tomó una decisión táctica: bajar primero en rappel con cuerda y, al llegar a la terraza final del canalón de 700 metros, provocar intencionalmente una avalancha de nieve polvo.
La avalancha recorrió los 700 metros completos del canalón.
Limpió todo. Eso aseguró el descenso del resto del equipo.
Bajaron de a uno, buscando puntos protegidos cada 100 metros — detrás de alguna piedra, esperando que el compañero llegara antes de moverse. A mitad del canalón el estado de la nieve mejoró notoriamente. Al llegar al anfiteatro a 1.500 metros se tomaron unos mates. Era la primera pausa tranquila del día.
Pero el esfuerzo no terminaba ahí. La sección de morrena que de subida había sido fácil, con las piedras expuestas, en el descenso estaba cubierta de verglass — hielo transparente y traicionero. Máxima concentración hasta llegar al bosque, a unos 600 metros de altitud. Solo entonces el terreno perdonó.

Día 6 — El regreso
Once kilómetros planos de regreso al punto de partida. Cansados, pero sabiendo que lo más difícil había quedado atrás. Agustín los esperaba con su vehículo. Desde ahí, directo a la administración del Parque Nacional Torres del Paine para registrar oficialmente el ascenso ante los guardaparques.
La cordada
Vicente y Ángel se conocen desde pequeños. Fueron a la misma escuela en Puerto Natales. Escalan juntos hace varios años y Vicente reconoce en Ángel un don especial para la escalada en hielo — progresa con facilidad y convicción en terrenos donde otros dudan.
Maximiliano llegó al equipo hace dos años. El año anterior, Vicente y él habían compartido expediciones en la Cordillera Blanca de Perú — la Esfinge, el Urus Oeste donde abrieron una ruta juntos. Cuando llegó el momento del Paine Grande, la cordada estaba lista.
El significado
"Es algo importante ya que es una montaña muy difícil y reacia. Siento que ella te tiene que elegir para que puedas llegar a su cumbre y volver sin novedad."
El Paine Grande no es solo una montaña técnicamente exigente. Es una montaña que pone a prueba la preparación física, la mental, la logística, la lectura del clima, la gestión del riesgo y la cohesión del equipo — todo al mismo tiempo, durante días, en uno de los entornos meteorológicos más impredecibles del planeta.
Que los tres sean de Puerto Natales hace este ascenso especial para la ciudad. No es solo un logro personal — es un regalo colectivo para la comunidad que los vio crecer.

El mensaje de Vicente
"Que luchen por sus sueños, que todo es posible y que trabajen duro por ellos. Por más lejanos que se vean, si les ponen esfuerzo, tarde o temprano llegará su momento. Y la felicidad y el disfrute serán inmensos si hubo un trabajo y una determinación importante detrás."
Vicente Urzúa es montañista, guía y porteador en Torres del Paine, oriundo de Puerto Natales. Ha escalado en Torres del Paine, la Cordillera Blanca de Perú y otros macizos de la Patagonia. El 31 de mayo de 2026 integró la sexta expedición en la historia en alcanzar la cumbre del Cerro Paine Grande.

Excelente información de estos TRES Mosqueteros que lograron la cumbre de esta increíble montaña que es el Paine Grande, mis sinceras felicitaciones a estos jóvenes locales de Puerto Natales por su logro deportivo y todo el éxito para el futuro. / ProTrail Patagonia